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sábado, 14 de marzo de 2015

Enséñame valores, respeto y amor, pero sobre todo con el ejemplo , aunque no sea bonito.

Hace unos días he tenido la triste experiencia al ver un video en Youtube sobre cómo debemos enseñar y qué sería lo ideal para hacer con los niños en las escuelas o guarderías.

Digo triste porque para mí es así. Ver algunas personas dando hermosos consejos y diciendo cosas muy bonitas en la teoría, (aunque para no ser injusta), sólo conozco y he trabajado con una de ellas y ha sido algo muy chocante ver como explica y de qué manera debemos enseñar a nuestros hijos o alumnos en la teoría es muy fácil decirlo pero en la práctica y con el ejemplo no lo hace ni logra hacerlo.

Lo digo por experiencia propia al ver a ciertas personas dando consejos y trucos para una mejor educación y para hacernos creer que son ideas maravillosas. Pues son eso, palabras bonitas que atraen por lo novedoso en este sistema educativo obsoleto actual.

Ser educadora a veces no es fácil ni sencillo porque intervienen muchos factores como los prejuicios sociales, la lucha por cobrar nuestro salario, el reconocimiento de los padres y el ser señalados cuando el niño no progresa o logra los resultados esperados, la lucha por desterrar la violencia y el acoso como forma de apartar al diferente o al no violento.

Por suerte tengo mi conciencia muy tranquila y seré y sigo siendo docente aunque dejen de pagarme, me paguen fuera de termino o me despidan por reclamar lo que me corresponde.

He soportado esto y mucho más aquí y en mi país.  He soportado comentarios de compañeras prohibiéndome levantar del suelo a niños, bebés de no más de dos años,  porque lloraban y  diciendo que así los malcriaba. O soportar a otras diciéndome que me ponga a trabajar cuando estoy recostada en el suelo jugando con un bebé.
Si de esto se trata el trabajar con niños!!!!
Darles amor o consuelo cuando lo necesitan y jugar con ellos o ponerse a su lado sea en el suelo o donde sea. Por eso opino que debemos enseñar con nuestro ejemplo con los adultos, y con los niños al ser consecuentes con nuestra tarea docente y nuestra vida cotidiana. Es muy fácil decir qué hacer pero no es nada fácil realmente hacerlo durante más de 20 años y soportar consejos sin fundamento y de gente sin estudios sobre educación.
Así y todo amo y amaré siempre mi trabajo con y para los niños  aunque me cueste ser despedida  si reclamo mi salario justo o no ser llamada nuevamente por pretender conversar y explicar a padres de bebés como ha sido el día de su hijo en 7 horas que llevan sin verlo.

Por eso más que nadie debemos aplicar y ejercitar nosotros mismos como educadores, como padres y como empresarios o dueños de escuelas y guarderías la tan mencionada y nombrada EMPATÍA , que tanto está en boca de todos y queda muy bonito decirla.